La violencia es un circuito con leyes propias.  Entramos en ese circuito desde el mismo instante en que nacemos en el seno de una familia violenta. Aunque tendríamos que dejar en claro que no nos referimos solamente a la violencia “visible”, la que se manifiesta a través de los golpes, gritos o amenazas, sino también a la “invisible”, la violencia del desamparo, del abandono, de la falta de mirada o sostén.

 

Descargar PDF